Mi forma de trabajar parte de una decisión sencilla: fotografiar vuestra boda en película.
No como una estética, sino como una manera de estar presente.
La fotografía analógica obliga a mirar con atención, a decidir antes de disparar, a respetar el tiempo real de lo que ocurre.
No se trata de producir muchas imágenes, sino de crear fotografías que tengan sentido, peso y memoria.
Acompaño cada boda de forma discreta, sin dirigir ni interrumpir.
Me muevo con respeto durante los preparativos, la ceremonia y la celebración, observando los gestos, los silencios y los pequeños momentos que normalmente pasan desapercibidos.
Trabajo tanto en blanco y negro como en color, editando personalmente cada proyecto.
Cada boda se construye como un conjunto coherente, no como una acumulación de imágenes.
Acompaño cada boda desde la observación.
No intervengo en lo que sucede, no marco tiempos, no dirijo gestos.
Mi trabajo consiste en estar atento a lo que aparece cuando no se fuerza la escena.
Elegir fotografía analógica no es elegir algo antiguo: es elegir otra forma de mirar.
La película introduce pausa, atención y presencia. Cada imagen existe porque fue necesaria.
No trabajo con cientos de disparos por minuto ni con repeticiones.
Fotografío con intención, confiando en el momento y en la relación que se crea con las personas y el espacio.
El resultado es una fotografía más honesta, más física y más duradera.
Imágenes pensadas para ser tocadas, guardadas, impresas y revisitadas con el tiempo.
Comienzo el día con calma, respetando el espacio y el ritmo de cada persona.
Acompaño la preparación sin invadir, observando los gestos, los silencios y los detalles que construyen el inicio del día.
Durante la ceremonia trabajo desde la discreción.
No intervengo ni dirijo: mi función es estar presente sin alterar lo que sucede.
Si lo deseáis, dedicamos un breve tiempo a retratos sencillos y naturales.
Sin poses forzadas, sin coreografías: solo vosotros, el lugar y la luz.
Acompaño el resto del día desde una mirada documental, atento a los encuentros, a los gestos espontáneos y a los momentos que aparecen cuando nadie mira a la cámara.
La edición.
El trabajo fotográfico será revelado por el laboratorio de confianza profesional más cercano, dependiendo de el destino, para agilizar los resultados.
Las fotografías serán seleccionadas y editadas lo justamente necesario y así, poder construir vuestro relato lo mas fiel al momento.
"El amor tiene múltiples caprichos de manifestarse, nosotros, les damos forma mediante el compromiso, nuestra palabra en la ceremonia, junto la tradición del "si quiero", el anillo y por ultimo, el gesto que a lo largo de los tiempos ha sellado todo pacto de amor, el beso, que sin palabras, todo lo dice."
Fotolibro
Posibilidad de crear un fotolibro impreso de forma artesanal, donde la boda se presenta como una narración visual completa.
No es un álbum de acumulación, sino un objeto pensado para ser conservado en el tiempo.
Copias en blanco y negro
Posibilidad de copias en papel fotográfico tradicional en blanco y negro, realizadas mediante proceso químico.
Tamaño máximo: 20×30 cm, para mantener la calidad, la materialidad y la intención original de la imagen.
Cada copia se realiza y se revisa de forma individual.
Todo ello, tenemos la opción de escanear y digitalizar en alta resolución, preparado para la entrega en formato digital si así se desea.
Si este modo de mirar resuena con vosotros, estaré encantado de acompañaros en vuestra boda.